Las afecciones graves escondidas tras el ronquido

12 marzo, 2018

Somnolencia diurna excesiva, poca capacidad de concentración, cefaleas matinales, estado de ánimo deprimido, hipertensión arterial o sudores nocturnos son algunos de los síntomas que denotan la existencia de un trastorno respiratorio del sueño. Suelen ir acompañados de aumento de peso, fatiga injustificada, pérdida de memoria, disfunción sexual y aumento de la frecuencia de orinar durante la noche así como de ronquidos.

Es precisamente el ronquido la primera señal de que puede existir un trastorno respiratorio durante el sueño y uno de sus signos más reconocibles, pese a que muchos pacientes lo ignoran o no lo reconocen como un síntoma de una afección más grave. Por ello, y ante la celebración esta semana del Día Mundial del Sueño, es importante concienciar que ante su aparición es recomendable consultar con un especialista que determine su origen y prescriba un tratamiento que evitar que se convierta en un problema grave.

 El ronquido es el ruido respiratorio que ocurre en la vía aérea durante el sueño. El perfil habitual de roncador con un trastorno respiratorio del sueño es un varón mayor de 35-40 años, con sobrepeso, que acude a la consulta acompañado de su pareja, quien se queja de su ronquido nocturno, relata el doctor Juan Perera, especialista en Otorrinolaringología HPS.

Pero no siempre es señal de trastornos de gravedad puesto que los ronquidos son producidos por la combinación de una serie de factores y causas. «En condiciones normales durante el sueño hay una disminución de la amplitud de la vía aérea superior, sobre todo a nivel de la orofaringe, que es la principal zona colapsable. Esta reducción no tiene significado clínico en los pacientes con vía aérea adecuada. En cambio, en los pacientes con trastornos respiratorios del sueño, esta relajación de la musculatura de la faringe genera un descenso del paladar, úvula y estructuras adyacentes así como una retroproyección de la lengua que produce obstrucción en el calibre de la vía aérea. En estas condiciones se produce una vibración de las estructuras faríngeas por donde pasa el aire que se transforma en un ruido y este ruido es el ronquido», detalla el doctor Perera.

De hecho, existen tres factores principales que predisponen al ronquido. Estos son la obstrucción a nivel de la nariz (cavidad nasal y rinofaringe), la obstrucción a nivel de la garganta (oro e hipofaringe) y los trastornos generales, entre los que sobresale la obesidad y el sobrepeso. En la nariz pueden destacarse las desviaciones del tabique nasal, la hipertrofia de cornetes, la hipertrofia adenoidea (vegetaciones), los pólipos nasales y la rinitis. A nivel de la garganta, la hipertrofia amigdalar, de úvula (campanilla) o de paladar y la hipertrofia de base de lengua. Para determinar la posible existencia de trastornos graves subyacentes el especialista realizará una adecuada historia clínica del paciente así como una evaluación otorrinolaringológica que se fundamenta en la historia clínica y exploración física directa del paciente. «Este examen valora la talla, peso, diámetro del cuello, tensión arterial, el análisis del perfil facial, la región nasal, la cavidad oral, la faringe, la laringe y el cuello. Para completarlo es conveniente una polisomnografía que valore al paciente mientras duerme para evaluar la cantidad y la calidad del sueño así como identificar los diferentes sucesos respiratorios y su repercusión cardiorespiratoria y neurofisiológica» explica el otorrinolaringólogo.

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